El atractivo de las escuelas de japonés es que se puede aprender de forma divertida junto a estudiantes de distintos países.
En las clases y en las pequeñas conversaciones cotidianas, entro en contacto de forma natural con las culturas y las formas de pensar del mundo, y mi propio horizonte se va ampliando cada vez más.
Y, sobre todo, me hace mucha ilusión poder ver de cerca cómo los alumnos van creciendo poco a poco. Su esfuerzo siempre me da ánimos.
¿Podrías contarnos qué te llevó a convertirte en profesor de japonés y qué te impulsó a trabajar en una escuela de japonés?
Durante el instituto, participé en un programa de intercambio y viví en el extranjero, lo que me llevó a plantearme que «quería dedicarme a un trabajo que me permitiera conectar con el extranjero». Tras graduarme en la universidad, trabajé en una agencia de viajes especializada en Europa, pero como la mayor parte de mi trabajo consistía en la comunicación por correo electrónico, sentía que quería relacionarme de forma más directa con personas de otros países.
Cuando participé como voluntaria en la enseñanza del japonés, descubrí lo divertido que era relacionarme con personas de otros países en japonés, y esa experiencia fue lo que me llevó a elegir la carrera de profesora de japonés.
¿Cuáles son los momentos en los que sientes alegría al enseñar japonés o en los que te diviertes?
Cuando veo a un alumno que empezó a estudiar desde el hiragana charlando alegremente en japonés con sus compañeros de clase, aplaudo en mi interior y pienso: «¡Lo ha conseguido!». Además, me hace mucha ilusión que, al terminar la clase, me digan: «Me lo he pasado muy bien» o «Lo he entendido muy bien».
Si tiene algún recuerdo memorable con algún alumno, ¿podría contárnoslo?
Un alumno que se graduó y accedió a la universidad de sus sueños vino a la Feria de Orientación Profesional de ISI como antiguo alumno. Vimos cómo daba consejos sobre la elección de estudios a sus compañeros más jóvenes con gran entusiasmo, y pudimos apreciar lo mucho que había madurado.
Me alegró mucho que, a pesar de haber pasado tiempo desde su graduación, volvieran así a ISI y que dijeran: «Me alegro de haber estudiado en ISI».
¿Qué es lo que más valoras en tus clases?
En clase, intento crear un ambiente en el que los alumnos puedan hablar con naturalidad sin preocuparse por cometer errores. No pasa nada si se cometen errores; creo que, al hablar mucho, la capacidad de conversación mejora cada vez más.
¿Qué ambiente hay en tu clase o en tu lugar de trabajo?
Imparto clases de nivel principiante y avanzado.
La clase de nivel básico es un grupo alegre, lleno de sonrisas, en el que siempre se oyen risas durante la clase. Todos utilizan la gramática que han aprendido para hacer entrevistas o dar discursos.
Por otra parte, en la clase de nivel avanzado debatimos en japonés sobre temas muy variados, desde problemas sociales hasta series de televisión, anime o la búsqueda de empleo, y siempre hay mucho animado. Hay muchos temas sobre los que los alumnos saben más que yo, por lo que es una clase muy divertida en la que todos nos aportamos nuevos conocimientos y nos inspiramos mutuamente.
ISI Japanese Language School ¿Qué es lo que más te atrae de...?
Creo que lo más atractivo es que hay estudiantes de diversas nacionalidades. Se reúnen alumnos de distintos países y orígenes, y aprenden de forma divertida mientras comparten sus respectivas culturas. Durante las clases también se producen descubrimientos propios de un entorno multinacional, y el aula siempre está llena de alegría y animada.

¿Podrías dirigir un mensaje a los estudiantes que van a venir a estudiar a Japón?
Me alegra mucho que os interese Japón. El japonés utiliza tres tipos de caracteres —hiragana, katakana y kanji—, por lo que quizá os resulte difícil. Pero no os preocupéis. Vamos a aprenderlo poco a poco, juntos. Yo también me esforzaré para que podáis hacer realidad lo que queráis hacer en Japón.
Estoy deseando veros a todos en Japón.
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Saya MatsuuraPoder apoyar a los estudiantes que, aunque tengan nacionalidades y orígenes diferentes, comparten el mismo objetivo: «quiero estudiar en Japón»En el día a día de nuestra labor de atención al público, no son pocos los estudiantes que acuden a consultarnos con expresión de inquietud porque aún no dominan el japonés lo suficiente.
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Aunque al principio parezcan desconcertados porque no saben muy bien qué quieren decir, cuando les escucho con calma y vamos resolviendo juntos sus problemas, al ver cómo al final se marchan con una sonrisa diciendo «gracias», me doy cuenta de lo importante que es este trabajo.
Cada día siento el deseo de ser una persona en la que los estudiantes puedan confiar y con la que se sientan tranquilos. -
Miwa HasegawaEl motivo fue que, a partir de mi propia experiencia al aprender un idioma extranjero, quise ayudar a otras personas que estuvieran aprendiendo japonés de la misma manera.En la escuela de japonés, tengo la oportunidad de relacionarme con alumnos de muy diversos orígenes. Cuando veo cómo mejoran sus conocimientos de japonés y consiguen un puesto de trabajo en la empresa que desean, me doy cuenta de que no solo acompaño el crecimiento de los alumnos, sino que también contribuyo a la sociedad japonesa.
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Yasushi YadomaruPuedo relacionarme con personas de distintos países.Un estudiante que, aunque no dominaba mucho el japonés, redactó correctamente su currículum con mi ayuda y practicó varias veces para la entrevista, hasta que consiguió un puesto en un hotel de renombre.
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Creo que el hecho de que aceptara mis consejos de buena fe fue lo que le llevó a conseguir el puesto. -
Yoshino HoshiSe trata de una actitud de «aprender junto a los alumnos».Me quedó grabado en la memoria cuando un alumno que se matriculó en abril y con el que empecé a estudiar desde el hiragana me contó en enero, con aire de satisfacción: «Cuando vino alguien de mi país a mi trabajo a tiempo parcial, hice de intérprete». Me alegró mucho que entendiera el japonés lo suficiente como para poder hacer de intérprete y que se tomara la molestia de venir a contármelo en persona.
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